The Division Resurgence es la apuesta de Ubisoft por llevar a móviles la fórmula clásica del looter-shooter: tiroteos con cobertura, builds de personaje y una búsqueda constante de mejor equipo. En 2026, el proyecto sigue estando muy ligado a un desarrollo prolongado y a fases de prueba, más que a un lanzamiento global completamente asentado en todos los mercados. Ese contexto marca la lectura del juego: ya se percibe una identidad reconocible de “The Division” en teléfonos, pero varios elementos —especialmente el equilibrio, la progresión a largo plazo y los modos competitivos— dependen todavía de cómo Ubisoft termine de ajustar la experiencia.
El mejor argumento a favor de Resurgence es que no intenta reinventar lo que hace funcionar a The Division. El combate sigue basándose en la cobertura, la posición y el tiempo de reacción. Se premia la lectura del campo de batalla, el movimiento inteligente entre puntos de cobertura y el uso correcto de habilidades, más que disparar sin pensar. Esa cadencia táctica es clave en móvil, porque reduce la dependencia de una puntería perfecta y deja margen para ganar a través de decisiones.
La estructura de misiones también parece pensada para sesiones cortas. Puedes avanzar de forma real en pocos minutos, pero las sesiones largas siguen valiendo la pena porque el botín, las mejoras y las actividades secundarias alimentan tu build. En la práctica, el juego intenta servir tanto para partidas rápidas como para jugar con calma en una tablet. Muchos shooters móviles fallan precisamente aquí: o son demasiado superficiales para jugar durante horas, o demasiado intensos para un uso casual.
Resurgence conserva además la atmósfera de la saga: escenarios urbanos tensos, facciones que generan amenazas reconocibles y la sensación de operar dentro de un mundo que siempre se siente hostil. Incluso cuando limpias una actividad estándar, el tono importa. Ayuda a que el título se perciba como una entrega real dentro del universo The Division y no como un shooter genérico con un nombre famoso.
Los controles móviles siempre son un riesgo para un shooter basado en coberturas, pero Resurgence parece construido para reducir fricción. El movimiento y las transiciones a cobertura se diseñan para ser consistentes y fáciles de leer, algo importante porque pequeños errores en una pantalla táctil pueden salir caros. Los mejores juegos de acción en móvil no son los que exigen precisión perfecta, sino los que te ofrecen herramientas fiables para ejecutar un plan. Resurgence se apoya en esa idea.
Los enfrentamientos invitan a rotar y tomar decisiones. Los enemigos flanquean, avanzan, lanzan granadas y te obligan a reposicionarte. Eso evita el problema de “quedarte detrás de una pared y tocar la pantalla hasta que termine”, típico de shooters móviles más débiles. Cuando un juego te empuja a moverte y adaptarte, también hace que tus elecciones de build tengan más peso.
El ritmo del combate se orienta a la claridad: tienes tiempo para identificar amenazas, responder al uso de habilidades y entender por qué estás perdiendo si tomas malas decisiones. Esto no es solo comodidad; es esencial en móvil, donde las distracciones, las pantallas pequeñas y el rendimiento variable pueden convertir la acción en caos.
La serie The Division vive y muere por sus sistemas de progresión, y Resurgence quiere mantener ese mismo gancho. Tu poder no depende solo del nivel del arma: nace de cómo combinan tus piezas de equipo, atributos y talentos para formar una build eficaz. El juego te empuja a pensar como un shooter de roles: puedes enfocarte en daño, supervivencia, habilidades o apoyo al equipo, y cada camino crea un ritmo distinto en combate.
La construcción de builds es un punto donde el formato móvil incluso puede ayudar. Como el bucle es compacto, puedes ajustar el equipo, probar una configuración, completar una actividad y ver resultados rápidamente. Para muchos jugadores, eso crea un ciclo satisfactorio de experimentación. Cuando sientes que un pequeño cambio mejora tu rendimiento, el farmeo se vuelve intencional, no repetitivo.
La gran pregunta en 2026 es cómo se equilibra la curva de progresión. Un looter-shooter necesita un balance fino entre tiempo invertido y recompensa. Si el mejor equipo exige demasiado farmeo, los jugadores casuales se marchan. Si el botín tope llega demasiado rápido, el objetivo a largo plazo se derrumba. Resurgence todavía parece estar afinándose en este terreno, y la forma final de la progresión definirá si se convierte en un título móvil duradero o en una curiosidad pasajera.
La forma más práctica de jugar a un The Division es tratar el botín como una herramienta de sinergia y no como una carrera de números. Un valor más alto no siempre es “mejor” si rompe la lógica de tu build. Por ejemplo, acumular daño a costa de supervivencia puede hacerte peor jugador si pasas más tiempo caído que disparando. Resurgence invita a este tipo de pensamiento porque el combate castiga rápido las configuraciones desequilibradas.
Otra idea útil es construir alrededor del contenido que realmente disfrutas. Si juegas en solitario, necesitas consistencia y autosuficiencia: curación, daño fiable y movilidad. Si juegas en equipo, puedes especializarte más fuerte porque tus compañeros cubren debilidades. El mejor plan de botín es el que se ajusta a tus hábitos, no el que copias de una “build perfecta” que no encaja contigo.
Por último, conviene mantener expectativas flexibles. Los juegos en desarrollo prolongado y pruebas suelen cambiar el equilibrio, las tasas de drop y el ritmo de progresión. Lo que es óptimo hoy puede no serlo tras un parche grande. Los jugadores que tratan las builds como proyectos que evolucionan —y no como objetivos fijos— suelen disfrutar más y frustrarse menos.

El cooperativo siempre ha sido el corazón de The Division, y Resurgence parece diseñado para conservar esa identidad. Jugar con otros transforma el shooter en una experiencia táctica y de roles. En un escuadrón coordinado, los jugadores pueden llevar builds complementarias: uno se enfoca en daño, otro controla el espacio con habilidades, otro actúa como soporte. Cuando funciona, el juego se siente más profundo que muchos shooters móviles, porque el trabajo en equipo no es decorativo: es funcional.
Los modos competitivos y el PvP elevan la apuesta. La fórmula de The Division brilla cuando mezcla habilidad con conocimiento de builds, pero el PvP también expone problemas de balance a toda velocidad. En móvil esto es aún más delicado por las diferencias de rendimiento entre dispositivos, estabilidad de conexión y comodidad de control. Si Ubisoft quiere un ecosistema competitivo sano, tendrá que cuidar el matchmaking y la transparencia del balance.
La Zona Oscura —un espacio PvPvE donde luchas contra enemigos, buscas botín valioso y te arriesgas a que otros jugadores te lo roben— es la parte más “Division” del conjunto. Crea picos emocionales: tensión, paranoia, alianzas momentáneas, traiciones y escapes al límite. También es el mayor reto de diseño, porque si el área queda dominada por escuadras muy coordinadas, muchos jugadores la verán como territorio hostil y la evitarán.
La Zona Oscura importa porque crea historias, no rutinas. En actividades normales casi siempre sabes qué va a pasar: cumples objetivos, cobras recompensas y sigues. En un entorno PvPvE los resultados son impredecibles. Puedes invertir diez minutos en conseguir un objeto valioso y perderlo en la extracción, o sobrevivir a una emboscada improvisando con desconocidos. Ese tipo de momentos es lo que la gente recuerda de The Division.
El riesgo en móvil es la accesibilidad. Si la Zona Oscura es demasiado castigadora, los jugadores casuales no entrarán. Si es demasiado segura, pierde su identidad. Encontrar el nivel correcto de amenaza es difícil en cualquier juego, pero más aún en uno con una audiencia amplia que va desde veteranos de The Division hasta jugadores móviles que nunca tocaron la saga.
En 2026, el resumen más honesto es este: The Division Resurgence ya parece capaz de ofrecer una experiencia Division creíble en móvil, sobre todo por su combate y su progresión basada en builds. Su éxito a largo plazo, sin embargo, dependerá de cómo Ubisoft cierre el ritmo de progresión, el balance competitivo y el bucle riesgo-recompensa de la Zona Oscura. Si esos sistemas se ajustan con cuidado, Resurgence puede destacar en el mercado móvil. Si no, le costará retener a la audiencia más allá de la novedad inicial.